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6 Errores que Debes Evitar para Poder Recuperar la Confianza luego de una Infidelidad

  • Foto del escritor: José Manuel Lomelí
    José Manuel Lomelí
  • 8 ago 2022
  • 9 min de lectura


¿En qué se parece la confianza a la falta de oxígeno? En que sólo te preocupas de ella cuando empieza a faltar. ¿Ironías de la vida? Tal vez. Lo que es innegable es que descubrir una infidelidad siempre generará altos niveles de desconfianza, y hará que las personas dentro de la relación tengan que usar todos sus recursos para tratar de evitar que este sentimiento tome el control de su relación.


Lamentablemente impedir que la desconfianza se vaya infiltrando hasta las raíces de la relación, es tan complicado como tratar de reparar unas goteras en plena época de aguaceros, o peor aún, cuando un huracán está provocando lluvias constantes un día sí y otro también.


Cabe resaltar que la falta de confianza no es un asunto menor, y la comparación en este artículo con la falta de oxígeno no es fortuita. Una persona que tiene bajos sus niveles de saturación (es decir de la cantidad de oxígeno que los pulmones están captando del aire y mandando a sus células), empezará a presentar diversos problemas de salud si la situación no se corrige pronto.



EL INGREDIENTE OLVIDADO


El famoso psicólogo experto en parejas, John Gottman, luego de varios años estudiando discusiones de pareja en su laboratorio, escribió un libro hablando de los 7 principios que siguen las parejas felices para tener relaciones estables. Sin embargo, su trabajo fue criticado severamente pues parecía una “simple receta de cocina” que cualquier pareja podía seguir y tendría como resultado una relación fantástica.


Gottman tuvo que reconocer que al parecer algo había faltado en su libro. ¿Realmente es tan fácil consolidar una BUENA relación de pareja con sólo “apretar unos cuántos tornillos”? (Si estás enfrentando la infidelidad de tu pareja… ya conoces la respuesta). Incómodo por las críticas a su trabajo, tuvo que reconocer que encerraban algo de cierto. Así que se dio a la tarea de investigar cuál era el ingrediente “mágico” que separaba a las parejas que parecían reflejar el famoso “vivieron felices para siempre”, de aquellas cuyo cuento más bien terminaba en el “vivieron miserables para siempre”.


Luego de un tiempo, la respuesta llegó cuando estaba trabajando en un programa para parejas que estaban esperando un bebé. Imagino que no fue una sorpresa para él darse cuenta de que las parejas que menos se estresaban durante el embarazo eran las que sabían cómo generar confianza y mantenerla. ¡Eureka! El misterio parecía resuelto. Había encontrado el famoso ingrediente secreto. Luego de este descubrimiento, Gottman hizo lo que cualquier buen científico hubiera hecho… ¡diseñó un estudio para probar sus sospechas!


Ahora, imagino que los resultados de su estudio parecen obvios, ¿no? Bueno, por la forma en la que he escrito este artículo no es difícil anticiparlos. La confianza resultó ser un factor clave para diferenciar a las parejas felices de las infelices. Tal fue la cantidad de información que él descubrió que posteriormente escribió un libro titulado: La Ciencia de la Confianza (¡cuyo contenido superó las 400 páginas!). Es más, el último subtítulo que Gottman escribió al final del primer capítulo lo nombró: “Confianza: el elemento perdido en mi teoría”.



¿ES LA INFIDELIDAD UNA CONDENA A VIVIR SIN CONFIANZA ETERNAMENTE?


Aunque las consecuencias de haber descubierto una infidelidad te parezcan hoy una especie de “maldición que durará las próximas 100 vidas”, la realidad es que una infidelidad no significa una condena a cadena perpetua encerrado(a) en la cárcel de la sospecha, la intriga y la desconfianza.


Entonces, ¿qué es lo que impide a las parejas trabajar en recuperar la confianza? Aunque hay muchos factores que intervienen, hoy quiero enfocarme en uno de ellos: la falta de claridad sobre qué es exactamente la confianza.


Los problemas de no tener una definición precisa de este término se ven reflejados en este intercambio de reclamos de una pareja que enfrenta una infidelidad:


Parte infiel: ¡si de verdad confiaras en mí no estarías pidiéndome más pruebas!


Parte engañada: ¡pues si de verdad tuvieras la intención de reconstruir la confianza, no tendrías problemas con darme las pruebas que te estoy pidiendo!


Ambas personas parecen tener razón en sus argumentos, y cada uno usa la confianza como fundamento para que la pareja termine por ceder a sus peticiones. Por eso, para salir del atolladero es necesario revisar qué entendemos por confianza.



¿QUÉ SE ENTIENDE POR CONFIANZA?


Veamos las siguientes definiciones:

  • Expectativa de que las cosas sucederán conforme a lo que imagino o anticipo.

  • Esperanza firme de que una persona va a actuar como yo lo deseo.

  • Cualidad que crea seguridad y nos mantiene alejados de algún peligro.

  • Creencia en la honestidad, justicia y benevolencia de alguien.

  • Sentimiento que permite mostrarse vulnerable con otra persona.

  • Capacidad de depender del apoyo o soporte de otra persona.


Como puedes ver, confiar significa anticipar, es decir ver a futuro. Para ello, mi mente imagina un escenario específico donde ciertos peligros no ocurren. Dichos peligros jamás aparecen porque alguien se ha encargado de hacer algo para mantenerlos lejos de mí. Cuando la persona encargada de alejar esos riesgos es alguien más, hablamos de confianza (mientras que cuando los responsables somos nosotros mismos, hablamos de autoconfianza).


Entonces, podemos decir que la generación de confianza en una relación sigue esta secuencia:


  1. Tener conocimiento o ser conscientes de la presencia de algún peligro o escenario adverso a futuro, así como tener una idea más o menos clara de qué cosas se necesitan hacer para poder evitarlo.

  2. Reconocimiento de que mantenerme fuera de peligro no depende exclusivamente de mí, sino que dependo de las acciones de mi pareja.

  3. Alto grado de convicción en que la pareja será capaz de mantener esos peligros fuera de mi alcance, justamente porque creo en su honestidad, justicia y fortaleza.


Cuando los 3 ingredientes previos están presentes, el resultado es un alto grado de confianza. En consecuencia, nos permitimos mostrarnos vulnerables, contar nuestros peores miedos o nos damos el permiso de depender de nuestra pareja. Luego, si sus acciones o actitudes nos comunican que su intención sigue siendo la de protegernos de los peligros que anticipamos momentos atrás, la confianza se fortalece y se crea un círculo virtuoso.



¿POR QUÉ SE PIERDE LA CONFIANZA?


Como puedes ver, confiar implica cierto grado de convicción en que la otra persona tiene todas las herramientas necesarias o capacidades para mantenernos fuera de peligro. Sin embargo, cuando empezamos a dudar de esas habilidades, la confianza empieza a debilitarse. Ciertas acciones de la pareja pueden sembrar la semilla de la duda, por lo que - si no se atiende la situación con prontitud - es probable que con el paso del tiempo tengamos al gran árbol de la desconfianza justo al centro de nuestro jardín.


Sospechar que nuestra pareja está siendo infiel, daña la confianza debido a que pensamos o sentimos que nuestra pareja no cuenta con los recursos suficientes para mantener su promesa de exclusividad (sexual o afectiva). Asimismo, descubrir o confirmar el engaño de la pareja es una situación que abre la puerta a todos esos peligros que tanto se temían. La sensación es que hemos perdido al guardián, al centinela. Ya no hay alguien que vigile y evite todos esos fatídicos riesgos que acechan en las sombras.



¿QUÉ HACER PARA RECUPERAR LA CONFIANZA?


Si confiar es tener la convicción en las habilidades de la pareja para mantenernos a salvo de un peligro, un primer paso para recuperar la confianza es ver acciones que nos indiquen que tales habilidades aún están presentes. Muchas personas infieles creen que con el simple hecho de “afirmar” que todavía las conservan, será suficiente para que su pareja vuelva a confiar (lo cual en este caso reflejaría un exceso de autoconfianza).


Las personas suelen recurrir a dos acciones para intentar recuperar la confianza perdida: acciones que buscan mejorar la credibilidad y acciones que buscan confirmar la sinceridad.


La credibilidad es el grado de concordancia entre lo que una persona dice y los hechos. Cuando la confianza empieza a tambalearse, es común hacer preguntas cuya respuesta indique hechos que puedan verificarse con otras fuentes y con cierta facilidad. Ejemplo: si te pregunto dónde estuviste ayer por la tarde y tu respuesta es que fuiste al cine y me muestras el boleto correspondiente, eso aumentará la credibilidad.


Por otro lado, la sinceridad es la concordancia que hay entre lo que una persona piensa (o siente) y las acciones que hace. Lamentablemente, confirmar tales pensamientos (o sentimientos) no es tan sencillo, especialmente cuando existe la probabilidad de fingirlos. Cuando desconfiamos de una persona, la sinceridad buscará ser confirmada a través de la credibilidad. Ejemplo: si me dices que eres alguien vegano y te invito a comer, esperaré que comas una ensalada y no un filete de res.



¿POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL RECUPERAR LA CONFIANZA LUEGO DE UNA INFIDELIDAD?


Existen varias razones que hacen que encontrar una aguja en un pajar parezca un juego de niños comparado con recobrar la confianza tras el engaño de la pareja. Algunos de los errores más frecuentes que he visto en consulta incluyen:


1. Muchas personas engañadas son capaces de imaginar un sinfín de cosas terribles que sus parejas infieles han hecho. Sin embargo, como no tienen la certeza, terminan exigiendo evidencias de algo que NO ha ocurrido, haciendo prácticamente imposible recuperar la credibilidad. Así, la falta de evidencia es considerada un intento de ocultar ideas y sentimientos peligrosos, por lo que se acusa a la persona infiel de falta de sinceridad. Dicho en otras palabras, si para que confíes de nuevo en mí tengo que darte evidencias de algo que jamás ocurrió, nuestros esfuerzos de recuperar la confianza estarán destinados al fracaso.


2. Hacer preguntas enfocadas en conocer hechos, cuando lo que se quiere confirmar son ideas o sentimientos. No es lo mismo preguntar: ¿sacaste a pasear al perro ayer a las 6:00?, que preguntar ¿en qué ibas pensando o cómo te sentiste mientras paseabas al perro ayer a las 6:00?


3. Lo mismo aplica a la inversa, hacer preguntas enfocadas en conocer los pensamientos/sentimientos, cuando lo que se quiere confirmar son hechos. Ejemplo: preguntar ¿crees que el perro se ve aburrido? (pensamiento), cuando lo que en realidad quiero saber es si lo sacaste a pasear ayer por la tarde (hecho).


Cabe mencionar que muchas personas tienen temor de obtener respuestas claras y directas, por lo que terminan recurriendo a estas dos últimas estrategias ya mencionadas para amortiguar el impacto de conocer una verdad dicha de frente y de manera directa.


4. Hacer deducciones equivocadas o muy temerarias sobre los sentimientos de una persona, basándose en los hechos relatados en las respuestas de credibilidad. Ejemplo:


- ¿Sacaste a pasear al perro ayer a las 6:00?

- Sí

- Lo ves, es una muestra clara de que buscas cualquier oportunidad para salirte de la casa y engañarme de nuevo.


5. El impacto de descubrir una infidelidad suele ser un evento traumático. Esto significa que la sensación de vulnerabilidad es tan alta, que los procesos de pensamiento se ven afectados y a la persona le cuesta mucho trabajo poder razonar con claridad. En consecuencia, la persona engañada percibe peligros potenciales en muchas de las situaciones de la vida cotidiana que antes eran inofensivas (el simple hecho de ver que su pareja recibe un mensaje en su celular es capaz de disparar todas las alarmas). Al sentir un nivel tan elevado de amenaza, sus demandas por recuperar esa sensación de seguridad se vuelven constantes, lo cual termina por fastidiar a su pareja, aumentando las probabilidades de una separación.


6. Difícilmente el silencio funciona para fortalecer la confianza. Por ello, otro error común es evadir los momentos para hablar y responder a las preguntas que es necesario hacer para mejorar, tanto la credibilidad como la sinceridad. Esto se debe principalmente a la incapacidad de ambos miembros de la pareja para crear un entorno de seguridad y contención donde dar respuesta a todas las inquietudes que surjan. No es de sorprender entonces que, involuntariamente, las parejas terminan convirtiendo las oportunidades para hablar sobre la infidelidad en un interrogatorio judicial donde la verdad podrá (y será usada) en tu contra.



¿EVITAR LAS DISCUSIONES MEJORARÁ LA CONFIANZA?


Por cierto, es probable que creas que las parejas que logran conservar altos niveles de confianza son aquellas que nunca han conocido la adversidad, por lo que jamás han tenido pleitos, ofensas o se han lastimado emocionalmente “donde más duele”. Nada más alejado de la realidad. Lo creas o no, el secreto para mantener un buen nivel de confianza cuando se han lastimado radica en las habilidades para reparar el daño.


Lamentablemente, existen infinidad de comentarios que reflejan actitudes (la gran mayoría de ellas promovidas por la parte infiel) que impiden, bloquean o retrasan que el daño pueda ser reparado. Algunos ejemplos comunes que me encuentro con frecuencia incluyen:


  • “Ahora que lo descubriste ya no tienes por qué temer”

  • “Después de esto ya aprendí mi lección. Jamás volvería a engañarte”

  • “Yo puedo cambiar sin la ayuda de nadie”

  • “Sólo necesito tiempo para terminar/acomodar/aclarar unos asuntos pendientes y después de eso podré comprometerme de nuevo en esta relación”.

  • “Si digo que ya corté con esa relación es porque es cierto”.

  • “No necesitamos terapia de pareja, nosotros podremos resolver esto solos”

  • “__________________” – introduzca aquí el pretexto que escucha con más frecuencia.


En fin, la lista podría ser infinita. Ahora, como puedes ver, la intención de reparar el daño en todas estas respuestas va de “mínima” a “inexistente”.


Es por eso que los intentos de “hagamos de cuenta que nada pasó” o “tú sólo perdóname y confía en mí de nuevo”, terminan siendo inútiles autoengaños que, tarde o temprano, sólo harán que el dolor emocional crezca exponencialmente.



¿QUÉ SE PUEDE HACER ENTONCES?


En este punto, espero sea bastante claro que los esfuerzos para recuperar la confianza deben enfocarse en entender cuáles son las interacciones (procesos) que favorecen los sentimientos de confianza, en lugar de aquellas que promueven una sensación de traición. Esto es un paso crucial e indispensable para cualquier pareja que pretenda superar o sanar tras una infidelidad.


De igual forma, la respuesta a la pregunta sobre qué podemos hacer para recuperar la confianza es muy simple: aprende a identificar estos errores y evita cometerlos.


Ahora bien, si lograr esto te parece mucho más difícil que entender la Teoría de Cuerdas o explicar la ubicuidad del electrón, entonces te sugiero buscar apoyo psicológico profesional antes de que la desconfianza termine por asfixiar el poco o mucho amor que le queda a tu relación de pareja.

 
 
 

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