¿Por qué mi pareja me engañó?
- José Manuel Lomelí

- 20 dic 2021
- 8 min de lectura

Uno de los principales motivos de consulta de los terapeutas de pareja es el descubrimiento del engaño de la pareja, o puesto en otras palabras, de una infidelidad. Las consecuencias que este evento tiene a nivel psicológico suelen ser profundas y muy dolorosas. Por lo general, las personas engañadas tienen dificultades para apartar su pensamiento del suceso y su mente pareciera estar atrapada en una sala de interrogatorio policíaco, dónde la conversación gira únicamente en torno a un sólo tema: ¿cómo y por qué pasó?
De acuerdo con algunas investigaciones científicas, los seres humanos llegamos a tener en promedio un total de 60,000 pensamientos al día. Actualmente no conozco un estudio que haya hecho cálculos de cuántos de esos 60 mil pensamientos se enfocan en las causas de una infidelidad en quienes han descubierto el engaño de su pareja, pero basado en lo que observo constantemente en el consultorio, infiero que el porcentaje es muy alto.
Ahora, gran parte de ese tiempo busca encontrar alguna relación causal que logre explicar de manera más o menos congruente, qué fue lo que motivó o ayudó a que la pareja decidiera involucrarse con alguien más. Sin embargo, esta tarea no es nada sencilla y para demostrarlo, te voy a pedir que hagas el siguiente experimento: ve a Google y realiza una búsqueda bajo el título “causas de la infidelidad”. Yo acabo de hacerlo y el resultado que arroja es de 2,720,000 resultados (más los que se acumulen esta semana). Por si este número no fuera ya abrumador, al revisar los encabezados de la primera página, uno encuentra títulos como: 12 motivos por los que somos infieles, 3 causas de la infidelidad, 5 causas que provocan infidelidad.
Si decidieras leer cada uno de esos artículos, seguramente encontrarías algunas similitudes en lo que cada uno dice. No obstante, también encontrarás diferencias que harán que sientas que una información contradice a la otra. ¿Quién dice la verdad, a quién debes creerle? ¿Cuántas razones existen en realidad para que una persona decida ser infiel? Esta es una pregunta válida, aunque compleja. En el libro ¿Por qué soy infiel?, sus autoras describen 40 motivos, no sin antes hacer la advertencia de que “existen tantos motivos como personas hay en el mundo. Aquí mostraremos los motivos que encontramos a lo largo de nuestra investigación […], sin pretender afirmar que son los únicos” 1 Y entonces… ¿quiere esto decir que es inútil buscar los motivos de la infidelidad? Definitivamente no. Pero lo que sí quiere decir es que el problema es un poco más complejo de lo que nos gustaría admitir.
¿QUÉ HACER ENTONCES?
El meollo del problema está en que tendemos a ver la motivación humana como un concepto unidimensional, básicamente lineal y unicausal. Es decir, creemos que hay un móvil que explica el comportamiento y que dicho motivo es la causa directa de la conducta. Esto es fácil de comprobar en las preguntas que las personas hacen en las páginas donde ofrecen servicios psicológicos: ¿por qué mi hijo no puede motivarse, por qué me siento deprimido, por qué mi pareja no me quiere como yo quisiera? La forma en la que se expresan sugiere que su expectativa es obtener una respuesta sencilla, directa y que explique por qué una persona hace lo que hace (para así poder encontrar el remedio, el antídoto, la solución, o la acción “clave” que ponga fin al problema).
Pero empiezo a desviarme del punto importante de este artículo, que es ayudarte a entender y manejar las motivaciones de tu pareja para ser infiel. Más allá del grado de veracidad sobre los motivos que las páginas de internet publican, el problema está en la falta de acuerdo con respecto a la forma de clasificar las causas de una infidelidad y al nivel de confusión que esta falta de consenso genera. Por eso, el día de hoy, quiero compartirte una clasificación más simple (basada en 4 categorías) que te permita simplificar la información y poder darle un uso más práctico.
4 CAUSAS QUE MOTIVAN LA INFIDELIDAD
1. Motivos biológicos: nos guste o no, los seres humanos estamos influenciados por nuestros genes, nuestras hormonas y por nuestra actividad neuronal. Las teorías propias de esta categoría dicen que el comportamiento humano se debe básicamente a la activación de nuestras neuronas, a los efectos de ciertas hormonas sobre nuestro cerebro, así como a la influencia de los genes y la herencia genética.
Basados en estas teorías, uno de los puntos de vista dominante es que nuestra biología tiene la meta de buscar el éxito reproductivo, razón por la cual, la exclusividad sexual no sería un comportamiento muy lógico para alcanzar dicho objetivo. Así, se piensa que los seres humanos no somos monógamos “por naturaleza”. Es decir, que la forma como está programada nuestra biología nos empujará constantemente a buscar el mayor número de parejas sexuales.
Asimismo, hay ocasiones en que ciertos comportamientos sexuales están motivados por alteraciones bioquímicas de fondo. Por ejemplo, se ha visto que en el trastorno bipolar el uso de estabilizadores del estado de ánimo (como el litio) da buenos resultados. Una persona que padece dicha afección puede llegar a presentar un aumento en su actividad sexual, muchas veces sin tomar en cuenta los riesgos y las consecuencias, lo que algunas personas podrían catalogar como una acción impulsiva. Aunque los médicos aún no logran descifrar del todo como es que el litio actúa, se ha visto que la acción del fármaco puede disminuir las conductas poco reflexivas y la sensación de invulnerabilidad asociada con este problema de salud.
Algo similar sucede con el debatido tema de la conducta sexual compulsiva, a veces también llamada “adicción sexual”. Mucho se ha estudiado e investigado sobre el rol que juegan ciertas áreas del cerebro (conocidas como “circuito de recompensa”) en la explicación de este tipo de conductas sexuales.
Por desgracia, si nos basamos exclusivamente en estas teorías, parecería que el ser humano está condenado a ser un esclavo de sus propios impulsos y la mejor estrategia a la que uno puede aspirar es a lograr predecir en qué momento se activarán esos “impulsos neurológicos inevitables”, con la esperanza de poder aminorar su efecto.
Si esto fuera cierto (e inevitable) el mundo sería un lugar de constantes encuentros sexuales casi indiscriminados sólo para que nuestros genes tengan la oportunidad de sobrevivir. Es evidente que este sólo factor resulta insuficiente para explicar el fenómeno de la infidelidad. Por eso es importante revisar los…
2. Motivos personales o individuales: esta categoría se refiere a las razones vinculadas con la forma de ser, de pensar y de sentir de un individuo. Usualmente están fuertemente ligados con creencias, valores, gustos, intereses o cosas que le resultan atractivas, con relativa independencia del tipo de relación que se tenga con una pareja o del grado de conflicto que exista en ella.
Por ejemplo, si una persona sostiene la creencia de que el matrimonio (o una relación comprometida) es similar a un tipo de esclavitud que atenta contra la libertad, habrá más probabilidades de que considere ser infiel sin importar que tan bien o mal vaya su relación.
3. Motivos interpersonales: bajo este rubro entran aquellos factores relacionados con todo lo que implica el trato y la convivencia con la pareja. Es decir, los motivos para ser infiel tienen una alta relación con lo que ocurre dentro de la dinámica, y casi podría afirmarse que, de no existir estos elementos, la infidelidad difícilmente hubiera ocurrido.
Ejemplos de este tipo de motivaciones incluyen: ser infiel como una manera de vengarse de la pareja, valerse de la infidelidad para disminuir el temor a la intimidad generado por el nivel de involucramiento emocional que mi pareja me demanda, un medio de escape para disminuir el grado de estrés ocasionado por una relación conflictiva y cargada de agresiones.
4. Motivos Socioculturales: son aquellos factores que se originan de las creencias colectivas y de las reglas de comportamiento que exige el grupo social al que se pertenece. Muchas veces la cultura juega un papel crucial al imponer formas de comportamientos y expectativas ligadas con roles. Por ejemplo: en muchas culturas latinoamericanas, el rol masculino que se aprende está fuertemente ligado a un comportamiento machista, donde se espera que el varón se involucre secretamente con múltiples mujeres.
Así, una vez delimitados estos cuatro tipos de factores, es fácil apreciar que todos tienen cierto peso, y que es difícil pensar que la infidelidad se debe exclusivamente a uno de ellos. Todos están interrelacionados, y todos influyen en mayor o menor medida en el comportamiento. Ahora, por favor, no te “quemes la cabeza”, tratando de encontrar “El Factor” como si fuera el Santo Grial que pondrá fin a todas las dudas y resolverá todos los problemas. Esto sólo incrementará tu frustración y sensación de desesperanza.

CLASIFICA LA INFORMACIÓN QUE TIENES
Una de las consecuencias más comunes tras el descubrimiento de una infidelidad, es pensar que la principal causa está dentro de los motivos interpersonales. Esto es palpable en la idea (casi automática) de que, si ocurre una relación extrapareja, lo primero en lo que se piensa es: “hemos fracasado como pareja”. A veces esta idea puede abarcar a ambos miembros de la pareja, o hacerte creer que la falla estuvo básicamente en ti (por “no ser una persona lo suficientemente competente para lograr retener a alguien a tu lado”. Si te identificaste con esta creencia, por favor deja de torturarte).
Esta idea también permea la forma de pensar de muchos terapeutas de pareja, al grado de considerar que la infidelidad es reflejo de “un problema más profundo”, llegando a veces a querer enfocar las sesiones de manera insistente en “analizar más a fondo la relación”. Esto da por resultado que la persona engañada sienta que el/la terapeuta minimiza su dolor emocional consecuencia de haber descubierto la infidelidad.
Ahora, este artículo tiene dos objetivos básicos, facilitarte el trabajo de clasificar los factores que pudieran haber contribuido a que ocurriera la infidelidad, y ayudarte a dimensionar el grado de control que tienes sobre cada uno de ellos. Por eso te voy a pedir que tomes una hoja de papel y un lápiz. Dibuja cuatro columnas (cada una representando uno de los cuatro factores antes mencionados). Trata de recordar toda la información que posees actualmente sobre lo que tú crees que provocó que tu pareja se involucrara con una tercera persona. Escribe esa razón en alguna de las cuatro columnas. Dale vuelta a la hoja, divídela nuevamente en cuatro columnas. Repite el mismo proceso, pero ahora escribiendo todas las razones que TU pareja da para haber sido infiel. (Por cierto, si la única razón que tu pareja admite es que se trató de “un error”, ponla dentro de la categoría de “motivos personales”).
Una vez que hayas hecho esto, compara ambos lados de la hoja. ¿Tienen la misma percepción tú y tu pareja sobre los factores que influyeron en la infidelidad? Mientras más acuerdo exista, más fácil será encontrar formas para reconstruir la relación, si es que así lo deciden.
¿CUÁNTO CONTROL TIENES?
Muchas personas invierten sus energías tratando de cambiar o de controlar factores sobre los que se tiene poca influencia. De las cuatro categorías mencionadas, el área donde tienes mayor control es la de “factores interpersonales”. ¿Por qué? Pues porque el tipo de dinámica que tengan depende (hasta cierto grado) de lo que tú hagas o de cómo decidas responder. Mientras que, por otro lado, los factores socioculturales y los biológicos básicamente escapan de nuestro control.
De igual forma, el grado de influjo que logres tener en el área de los motivos personales, se verá afectada por qué tan favorable o desfavorable es la imagen que tu pareja tiene de ti. Mientras más positiva sea dicha imagen, mayores probabilidades de lograr influir en esta área.
Espero que lo que te he compartido hoy te haya servido para encontrar una manera de ordenar y manejar información compleja y que, la gran mayoría de las veces se vive como un rompecabezas donde uno tiene que ir encontrando la relación entre cada pieza, hasta lograr armar algo que tenga sentido.
1 Ayón, A., Rajme M. (2016) ¿Por qué soy infiel? Cuando la pareja no es el motivo. Pax. México.



Comentarios