¿Por Qué Superar una Infidelidad Parece Imposible? (2a parte)
- José Manuel Lomelí

- 8 nov 2021
- 3 min de lectura
Las consecuencias de la atribución.

3.- El Impacto
Una vez que la parte engañada ha determinado una primera respuesta a cada una de estas preguntas, termina por construir a su vez una explicación general sobre los motivos de la infidelidad. Cuando esto sucede, se dice que se ha formado lo que se conoce como: severidad subjetiva del evento o percepción subjetiva de la amenaza.
El siguiente paso, una vez que he determinado el nivel de peligro que la infidelidad de mi pareja representa, será que mi mente haga una evaluación de cuáles son los recursos con los que cuento para poder hacerle frente y neutralizar la amenaza. Es evidente que el término “acontecimiento altamente estresante” no fue dado al azar. Por lo general, un acontecimiento de esta naturaleza nos hace cuestionarnos seriamente si contamos con lo necesario para mantenernos a flote o nos hundiremos. De ahí que comúnmente, la persona que descubre una infidelidad termine sintiéndose completamente rebasada e incluso nulificada. Esto se traduce en un sentimiento que dice: “esto es más fuerte que yo, no podré soportarlo”.
Por si esto no fuera suficiente, para darle algo de sentido a todo este caos emocional, nuestra mente busca desesperadamente una razón que le dé congruencia a nuestros sentimientos. Así, se termina por atribuirle a la tercera persona todas las cualidades que uno cree no tener. Este “veredicto final” sobre la gravedad del problema determina lo que se conoce como: percepción de vulnerabilidad, y mientras mayor sea, más fuerte será el impacto psicológico sobre la persona engañada.
Es importante resaltar que este proceso describe básicamente lo que sucede casi inmediatamente después de haber descubierto una infidelidad. Sin embargo, esto no quiere decir que esto tenga que permanecer así eternamente. En la medida en que la persona engañada vaya encontrando respuestas que le ayuden a modificar las explicaciones que le da al engaño de su pareja, el nivel de percepción de vulnerabilidad cambia mejorando el equilibrio psicológico. De ahí que la forma de manejar una infidelidad durante los primeros meses sea clave para determinar qué tanto la pareja podrá desarrollar los recursos necesarios para superarla, o qué tanto terminará hundiéndose en el conflicto y la desesperación.
Tristemente he observado que muchas parejas dejan pasar tiempo valioso para reunir los recursos necesarios para afrontar este E.A.E. Como consecuencia, terminan prisioneros en una dinámica de quejas, reproches y evasión, que lo único que hacen es reforzar la percepción subjetiva de amenaza y de vulnerabilidad. Todo esto se convierte en un círculo vicioso: te hago las mismas preguntas para ver si logro obtener respuestas diferentes. Así, a mayor insistencia, mayor defensividad de la parte infiel, y la relación queda atrapada entre la desesperación y la desesperanza. De ahí que el apoyo especializado resulte muchas veces crucial para sobrevivir a este mar tan tempestuoso.
No quiero terminar este texto dando la impresión de que una infidelidad es una sentencia de muerte para la relación. No lo es. Es posible trascenderla. El principal obstáculo que observo es que las parejas buscan transitar por todo el proceso lo más rápido posible. En consecuencia, se apresuran a tomar decisiones cruciales en los peores momentos, es decir, cuando la percepción de vulnerabilidad está en su punto más alto y cuando el conflicto se encuentra en plena crisis, lo cual aumenta la incidencia de agresión. El resultado: al no poder escapar del círculo vicioso en el que han quedado atrapados, la separación se perfila como la mejor solución.
Sin embargo, cuando se logran crear las condiciones propicias para recuperar el equilibrio psicológico de la parte engañada, junto con el desarrollo de la disposición de la parte infiel para tener un diálogo constructivo y sincero, las probabilidades de que se produzca un cambio benéfico para ambas partes se incrementan.



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